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Cuántas croquetas pedir según el tipo de bar: guía de aprovisionamiento

La pregunta que más se hace un dueño de bar la primera vez que pide a un proveedor B2B: ¿cuántas croquetas necesito al mes? Te damos fórmulas, ejemplos por tipo de local y los errores típicos.

Por qué calcular bien el pedido importa más de lo que parece

La diferencia entre un pedido bien dimensionado y uno mal calculado puede suponer entre un 15% y un 30% de impacto en la rentabilidad de la barra. Pedir de menos te obliga a hacer pedidos urgentes con peor precio o, peor todavía, a quedarte sin producto en hora punta. Pedir de más ocupa cámara, ata capital en stock y, si no rotas a tiempo, te lleva al límite de la fecha de consumo preferente. Como proveedor de croquetas para hostelería en toda Península y Baleares vemos los dos extremos cada semana. Bares pequeños que se quedan sin croquetas un viernes a las 22:00 y restaurantes que descubren en marzo que tienen cajas de noviembre congeladas que ya no quieren servir. La buena noticia es que con un cálculo razonable y dos meses de histórico se acierta el 90% de las veces. Esta guía te da la fórmula práctica que aplicamos con nuestros clientes nuevos para dimensionar el primer pedido y cómo ajustarlo después según el comportamiento real de tu local.

La fórmula básica de aprovisionamiento mensual

La fórmula que funciona para la mayoría de bares y restaurantes es simple: consumo medio diario por unidades, multiplicado por días de servicio al mes, más un 20% de buffer de seguridad para días punta y eventos imprevistos. Consumo mensual = (croquetas servidas al día × días abiertos al mes) × 1,20 El truco está en estimar bien el consumo diario. Si todavía no tienes histórico, parte de tres referencias: número de clientes medio al día, porcentaje que pide croquetas (suele ser entre 15% y 35% según el tipo de local) y unidades por ración (3, 4, 5 o 6). Con eso ya tienes una primera aproximación. Después afinarás con el consumo real del primer mes. Por ejemplo, un bar de tapas que recibe 80 clientes al día, donde el 25% pide croquetas en raciones de 4 unidades, sirve unas 80 croquetas al día. Multiplicado por 26 días al mes y con el buffer del 20%, sale un pedido mensual de 2.500 unidades aproximadamente. Eso son alrededor de 25 a 30 bolsas de 2 kg, dependiendo del peso por unidad.

Estimaciones por tipo de local

Para bares de tapas urbanos con barra activa, el rango habitual está entre 1.500 y 4.000 unidades al mes, lo que se traduce en 15 a 40 bolsas de 2 kg. Bares de barrio con menos rotación pero clientela fija suelen quedarse entre 800 y 2.000 unidades mensuales. Restaurantes de carta con la croqueta como entrante o tapa de aperitivo manejan entre 2.000 y 6.000 unidades al mes, según ticket medio y número de servicios diarios. Si tienen menú del día con croquetas como primer plato un par de veces a la semana, el volumen sube entre un 30% y un 50%. Empresas de catering tienen el cálculo más fácil porque trabajan por evento: 6 a 8 croquetas por invitado en cóctel, 3 a 4 por invitado en aperitivo de banquete. Si calculas eventos confirmados del mes y aplicas la ratio, sumas el consumo total con poco margen de error. Hoteles vacacionales con buffet y restaurante hotelero rondan las 3.000 a 8.000 unidades mensuales en temporada alta, bajando al 30% o 40% en temporada baja. Conviene tener dos escenarios de pedido distintos según el calendario de ocupación. Cocinas centrales y comedores colectivos manejan volúmenes mucho mayores, normalmente desde 10.000 unidades al mes. En estos casos hablamos de pedidos por palé y rutas semanales acordadas por contrato.

Buffer de seguridad y picos previsibles

El 20% de buffer estándar cubre la variabilidad normal del día a día. Pero hay momentos en los que ese margen no es suficiente y conviene ampliarlo a un 35% o 40% de forma puntual. Festividades locales que llenan terrazas, partidos de equipos importantes que hacen llenar bares, ferias gastronómicas, puentes y vacaciones escolares en zonas turísticas son los típicos momentos que rompen las medias. Si tu local está en una zona donde sabes que el primer fin de semana de fiestas vas a triplicar el aforo, tu pedido del mes anterior tiene que reflejarlo. También conviene tener un plan B para imprevistos. Una recomendación común en bares pequeños sin mucha cámara es dejar un colchón de seguridad equivalente a 5 o 7 días de consumo medio al final de cada mes. Así, si el siguiente pedido se retrasa por logística o tienes un fin de semana fuera de previsión, no te quedas vendido. Importante: tu colchón nunca debe pasarse de la fecha de consumo preferente del lote. Si tienes producto cerca del límite, prioriza servirlo antes que el lote nuevo. Con croquetas congeladas en bolsa zip de 2 kg la conservación es amplia, pero todo producto profesional tiene un límite.

Errores típicos que vemos cada mes

El primer error más común es pedir el doble en el primer pedido por miedo a quedarse corto. El razonamiento es comprensible pero suele acabar mal: el local descubre que no rotaba lo que pensaba, la cámara se queda sin espacio para otros productos y al mes siguiente intenta no pedir nada porque todavía tiene stock. Resultado: pedidos descuadrados durante meses. El segundo error es no diferenciar entre sabores que rotan rápido y los que no. Tener 12 sabores en carta con un pedido equilibrado de cada uno es un fallo: jamón y pollo suelen rotar 3 o 4 veces más rápido que boletus o queso azul, y tienes que pedir en consecuencia. Como regla, en 18 sabores como los nuestros, los 5 más vendidos suelen representar el 60% del consumo total. El tercer error es no hacer recuento al final del mes. Sin un control mínimo de cuántas bolsas quedan en cámara el día 25 frente al pedido que entra el día 1, es imposible afinar previsiones. Una hoja de Excel sencilla con tres columnas (fecha pedido, unidades pedidas, unidades sobrantes a fin de mes) en tres meses te da datos suficientes para optimizar. El cuarto y último error frecuente es no comunicar al proveedor cambios estructurales del local. Si abres una terraza nueva, si pasas de cerrar lunes a abrir 7 días, o si entra un cocinero que cambia la carta, tu consumo va a cambiar. Avisar con un mes de antelación a tu comercial le permite ajustar tu tarifa y reservar stock.

Cómo nosotros ayudamos a dimensionar el primer pedido

Cuando un bar nuevo nos pide presupuesto, lo primero que hacemos no es enviarle la lista de precios sin más. Le hacemos tres preguntas: tipo de local, ticket medio aproximado y número de clientes al día. Con eso y con nuestra experiencia atendiendo locales similares en Madrid, Barcelona, Málaga, Valencia y resto de península, le proponemos un primer pedido razonable y dejamos margen para ajustar a partir del segundo mes. Para Madrid el pedido mínimo arranca en 6 bolsas de 2 kg, que viene a cubrir el consumo de un bar pequeño durante 3 a 4 semanas. Para el resto de Península y Baleares el mínimo son 12 bolsas de 2 kg, ya pensado para locales de tamaño medio o para combinar entre dos bares de un mismo grupo. Islas Canarias se gestiona bajo consulta porque la logística cambia. Si quieres una estimación personalizada para tu local, escríbenos describiendo el negocio y te enviamos una propuesta de primer pedido con los sabores que mejor encajan con tu tipo de carta. Sin compromiso y con 10% de descuento en tu primer envío.

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